martes, 20 de abril de 2021

Desesperación.

No sé cuántos

putos

poemas

más

te voy a escribir.


Es que estoy desesperada.

Realmente no sé

qué sentir,

qué hacer,

qué decir.


Me mata no saber,

si estás bien,

si me vas a olvidar,

si estás arreglando

tu cabecita loca.


Me dan ganas

de plantarme en tu portal,

de gritarte a la ventana,

de escuchar un "te quiero"

de tu boca

aunque sea una vez más.


Pero sé que

sólo me queda

esta libreta

y esta tinta.

Y que el momento

siempre fue ahora,

pero ahora

aún no es el momento.

domingo, 18 de abril de 2021

Después de ti.

Seguiré escribiéndote,

por si de casualidad me lees.


Hasta que volvamos a estar

frente a frente,

te contaré mis miedos,

mis sueños,

aventuras

y desventuras.

Como hasta ahora.


Te contaré cómo crezco

cada día un poquito

como persona.

Y cómo todo lo que hice mal,

no vuelve a pasar.

Porque esta vez merece la pena

pensar cómo hacerlo mejor.


Por todo lo que me quisiste

y lo que me quiero yo

después de ti.

sábado, 17 de abril de 2021

Esperar.

Esperar

es ganar tiempo.

Mejorar,

crecer,

aprender.

Cada uno por su lado.

Esperar

nos da otra oportunidad.

Cambiar,

descubrir,

construir

y deconstruir.

Esperar

para que algún día

podamos volver

a ser.

martes, 13 de abril de 2021

Ya no puedo.

Y a pesar de todo

lo que tú

o yo

hayamos podido hacer mal,

te quiero.

Te quiero, 

te quise

y te querré.

Y me rompe el alma

sentir que no te puedo querer más.

Que ya no puedo.

Nunca más.

Porque te habría querido

hasta el fin del mundo.

Hasta verme con un vestido blanco

o de la mano

de dos niñas con tus ojos.

Te habría querido

en tus días malos

y en tus días buenos.

Pero hay cosas que se quiebran,

y no se recomponen más.

Y lo nuestro se quebró.

Y me duele.

Me duele.

Pero no quiero quererte más.

No puedo.

martes, 16 de marzo de 2021

Perderte.

Sentir que te pierdo
es como querer llegar
a la meta
y sentir 
que no se me mueven las piernas.

Sentir que te pierdo
es como,
de repente,
quedarme indefensa,
desnuda,
sin techo,
bajo una tormenta de enero.

Sentir que te pierdo
es sentir que no quiero perderte.
Es sentir que me muero,
si te veo irte.
Si me esquivas la mirada,
si no te acercas a mi boca,
si no sonríes al verme.
Algo de mí se muere.

No quiero volver
a sentir que te pierdo.
Y haré todo
lo que esté en mi mano
para ganarte día tras día.
Porque tenerte cerca
es ganar la partida.

lunes, 15 de marzo de 2021

No dejas de brillar.

Nunca tuve el valor de ir hasta allí.

No tuve el valor de decirte adiós.

Supongo que no soy tan valiente

como la gente piensa.

Las personas que me conocen

saben que no soy tan fuerte.

Que mi capa de seguridad

es un cristal tan frágil

como el de una copa de vino.

Aún así,

la mantengo.

Hasta que se rompe,

parece sólida,

y esa ilusión me protege.

Nunca tuve el valor de enfrentarme

a las lágrimas.

Te veo en cada esquina,

y no tengo el valor de dejar de hacerlo.

Dicen que sólo se va

quién se olvida.

A veces,

me siento culpable

porque quiero que te vayas.

Porque me duele más vivir viéndote

que dejarte ir.

Pero entiendo que no está en mi mano

romperme el corazón a mí misma.

Ya han pasado muchas lunas

y ninguna me ha hecho dejar de imaginarte

en cada estrella.

Incluso en las noches

menos despejadas,

tú no dejas de brillar.

Como lo hacías cuando estabas aquí.

Siempre serás la luz de nuestras vidas.

Pase

el tiempo

que pase.

jueves, 4 de febrero de 2021

Piratas.

Carretera.

Ahora conduzco yo.

Ya no me parece que sea demasiada velocidad

cuando soy yo quién la excedo.

Odio cuando,

en el fondo de mis recuerdos,

te escucho cantar por detrás de la música

como si estuvieses a mi lado.

Tu voz resuena

y las canciones

que fueron nuestras,

vuelven a dejar

de ser tan sólo mías.

Dijiste que sería tu copiloto

siempre que quisiese,

pero se nota que cambiaste de idea

y ahora navegas solo.

La vida pirata es la vida mejor.

Nunca pensé que diría eso,

igual que no pensé que lo escucharía

en ese tema día tras día

para sentirme cómoda al volante.

Era tanto, 

tanto,

tanto...

Te quise tanto.

Y hoy me noto tan diferente.

Me reconstruí de las ruinas

que dejaste.

Y me noto helada.

Ya no sufro por nada.

No sé cómo lo conseguiste.

Que nunca tuve ganas 

de no haberme cruzado con alguien

hasta hoy.

Que nunca me sentí tan poca cosa,

tan poco importante,

tan poco valorada,

tan insignificante.

Que siendo tanto,

tanto, 

tanto,

gracias a ti

no quedó

ni un solo poquito.