viernes, 10 de abril de 2020

Futuro.

No veo la hora
de sentir,
de abrazar,
de entenderte
más de cerca.

Ver el problema
para que desaparezca,
soñar,
crear
universos nuevos
contigo.

Se me acaban
las excusas
y el día.
No sé qué decir.
Tonterías como siempre.

No sé de dónde saliste
ni por qué
no te había visto antes
entre tanta multitud
con lo que brillas.

Pero no veo la hora
de borrar heridas,
de saberme convencida,
de llorar de risa
mientras hablamos
de la infinitud del universo
en cualquier madrugada.

Que veo futuro en ti
y estoy harta del presente.

martes, 7 de abril de 2020

Chabolas.

En medio de la desesperanza
allí todavía reinaba la alegría.

Su universo particular
en el que sólo entrabas
con invitación.

Las risas se entrelazaban
y bromeaban con que
podría ser la última vez
que lo hiciesen.

Todas las personas
se volvían una
en caso
de necesidad.

Protegidas por los espíritus
bailaban todas las melenas
al son de unas palmas
que hacían sonar las arrugas.

Y sonreían
porque no hay mayor regalo
que dejar de cuidar la espalda de una misma
para cuidar la de otro.

Y ese día,
en medio de abril,
sabía de repente a Navidad.

lunes, 6 de abril de 2020

Paráfrasis.

Fuiste la persona
que me enseñó a quererme
porque me quisiste siempre más
de lo que yo era capaz
de quererme a mí misma.

Y aprendí a quererte
hasta que se nos acaben los atardeceres.
Supongo que es nuestro sinónimo
de un para siempre.

Nunca sabes qué decir, 
te dedicas a improvisar,
como cuando no teníamos ni idea
de cómo expresarnos
para decir lo que ambos sabíamos.
Qué jóvenes e ingenuos.
Ahora nos creemos más sabios, 
pero no sé si lo seremos,
o eso dices tú.

Dices que te parece bonito.
A mí también.
No con todas las personas 
fluye el tiempo.
Con ninguna se me olvida su paso,
pero a veces contigo sí.

Siempre hacemos planes de futuro
porque se nos queda pequeño el presente
y nos reímos del pasado.
A ver cuando...
Cuando quieras. 
Siempre cuando quieras.
Aunque pase el tiempo,
aunque haya distancia,
aunque no nos entendamos.
Dices que por encima de eso
siempre estará la luz que compartimos.
Yo también lo creo.

Yo te entiendo,
aunque no te entiendas ni tú
la mitad de las veces.
Si al final por eso te quiero,
porque eres extraordinario.

Pero me enseñaste que hay cosas
que no cambian nunca.
Me dijiste que, 
con paciencia
y tiempo,
algo frágil 
también puede ser eterno.

Y podría hacerte un poema
que saliese de mi puño y letra,
en vez de parafrasearte,
porque siempre me quejo
de que ya no escribes sobre mí.
Pero sería muy mítico
y tú me recuerdas una y otra vez
que no somos de cosas míticas,
que somos más del Rey León 3
que del Rey León original.

Que no es un día especial,
ni nada,
porque eso sería muy mítico,
pero hoy vi el día de tu cumpleaños
en una fecha de caducidad
de un yogur.
Y pensé que hay días que,
desde luego,
sólo están hechos para cosas buenas.
Porque ese día Harry mató a Voldemort
y,
además,
naciste tú.

domingo, 29 de marzo de 2020

Eu.

Son filla do mar 
e irmá do vento.
As ondas do Atlántico
avalan o caos do meu vivir.

Estou acostumada a ser de grises
pois nunca vemos o ceo branco,
pero tampouco negro.
Aprendín a buscar cores
en medio da monotonía
das treboadas.

Así medramos entre silvas
e toxos
que pinchan como agullas
se os tocas,
mais se os observas afloran
alumeando os sendeiros.

Son esa dualidade constante
que nos caracteriza.
A pregunta como resposta,
a retranca do vello
e a lareira acendida.

Todos os camiños
levan a Compostela
e non o podemos evitar.
Cansa xa de explicar
a palabra morriña
a quen non a pode entender.

Os bardos do pobo
seguen cantando,
estea onde estea.
Escoito as queixumes dos pinos
e a alma ergue o puño.

Que aínda que domine 
todas as miles de linguas
que enriquecen este planeta,
cando fale comigo,
cara adentro...
eu sempre serei eu.

miércoles, 25 de marzo de 2020

Punteras.

Hay días en los que se junta todo
y no sabes cómo reaccionar.
Amor y desamor a destiempo.
Todo por tu parte.
Todo de su parte.

Hay días en los que te hace falta
quién ya no está,
ni siquiera,
en este mundo.
Y no siempre es fácil caminar
cojeando.

Hay días tan jodidos...
que necesito abrazarte.
Pero tú ya no eres tú
y yo,
yo te necesito a ti.
Quizás,
los días jodidos
no son tan jodidos.
Pero se junta todo
y qué liada.

Hay días que te comen por dentro,
te reclaman más
y yo ya no sé que más puedo dar.

Hay días que nada me parece suficiente
aunque haya entregado
hasta las entrañas.
Y pienso
¿qué puedo hacer yo
siendo nadie
en este mundo
que me pide que sea alguien?

Hay días que me escuchan cantar
y canto triste.
Aunque no quiera.
Estoy bien.
Al fin y al cabo,
estoy bien.
Pero necesito
sacar mis punteras
y bailar "la última canción".
Y cuando me sostengo en las puntas de mis piés
es que algo no va bien,
aunque todo vaya bien.

Y hoy,
hoy suena el piano.

miércoles, 19 de febrero de 2020

Catarsis.

Suena Andrés,
como siempre,
y me duele el pasado.

No quiero olvidarte
y me come el presente
que estamos construyendo
para no caer en el olvido.

Que llegaste tú
y lo demás no importó.
Se caen de mi boca
todos los nombres
vacíos
con los que intenté
contar historias
que quedaron sin final.

Somos futuro
y no
queremos
verlo.

Acepto el desafío
y vuelvo a caminar despacio,
a tu ritmo,
corto mi vuelo.

Prometí no dejar de volar por nadie
pero me pesan las alas
si te dejo atrás.

Sólo abrázame muy fuerte,
quítame las pesadillas
que suben por mi columna vertebral,
que luego no duermo
al no poder pensar en ti.

Somos caos, 
desastre,
catástrofe
y odisea.

Pero sólo así habrá catarsis.

domingo, 2 de febrero de 2020

Familia.


A Jorge, aunque aún no lo entienda.


Aún no te siento
y ya te noto cerca.
Hasta puedo ver en ti
los mismos ojos azules
que hoy me dan tanta paz.
El día que los abras
espero que no te asustes
de las piedras del camino:
no será fácil,
pero no estarás solo.

Espero también que,
cuando sonrías,
ilumines una galaxia entera
como lo hace ella
al bailar
con la felicidad de un instante.

Ya te veo correr
a contracorriente,
fluyendo la sangre rebelde
de tu historia
por tus venas,
y mirar con la ternura
que refleja un arcoiris
en cada uno de sus colores.

Sabiendo de dónde vienes,
no tengo dudas
de que encontrarás tu sitio
en este caos de madriguera
a la que llamarás hogar.
La selva te protegerá
como lo hizo con ellos
y también conmigo.

No temas al tropezar
pues,
si no hubiésemos tropezado,
mi tinta no escribiría estas letras.
Quizás no siempre encuentres el norte
y no pasa nada.
Quizás no encajes:
brillarás demasiado
para quién acostumbra vivir a oscuras.

No te hemos dejado un mundo
demasiado amable
(y juro que lo intentamos).
Ojalá tú
seas capaz de transformarlo,
lo llevas en el ADN.

A mí
me encontrarás entre los árboles,
cuidando de tu sombra,
sobrevolando tus pasos.
Los míos los acompañarán
cuando me necesites.
Cuando no...
yo vuelo.

Te enseñaré a volar.
Quién te quiere,
a veces,
tiene miedo al desplegar de tus alas.
Pero no te preocupes,
te mostraré que siempre funcionan.

Me gustaría decirte
que seré un hada madrina
de cuento,
de las que conceden un deseo.
Pido disculpas porque,
sin querer,
gasté mi propio deseo.

Pedí amor y,
con tu llegada,
me di cuenta
de que hace tiempo
que estoy rodeada de él.