domingo, 13 de septiembre de 2020

Buenas noches (II).

No pensaba escribir

una continuación

a este completo desacierto

de escribirte

cuando no me lees.


Pero hoy compruebo

aquello que dije

del querer.


Que es estar

en los silencios

y querer que todo

vaya bien

cuando se separan los caminos.


Porque ojalá hoy

también sean buenas noches

sabiendo 

que no son conmigo.


Es la mínima paz

que creo que mereces.

sábado, 12 de septiembre de 2020

Aunque así sea.

Aunque no te vea,
aunque no me escuches,
aunque no parezca
que estoy.

Aunque lea entre líneas
tus mensajes tímidos,
pero no responda.

Aunque te despiertes
y me eches de menos,
pero no tengas valor
para llamarme.

Aunque tus ojos 
estén tristes
y te preguntes
cómo estarán los míos
porque no lo puedes
siquiera
comprobar.

Aunque pasen horas
y yo no me digne
a dar señales
y tú sientas
un te quiero 
en la garganta
que se quiere
escapar.

Aunque no te vea,
aunque no me escuches,
aunque el tiempo marque
con óxido tu voluntad.

Aunque no sepas si merece la pena.

Aunque creas,
de hecho,
que no.

Aunque todo vaya en contra...
cuenta conmigo.
Aunque me vaya,
nunca me voy.

martes, 8 de septiembre de 2020

No te vas.

El sol quiere esconderse.

Supongo que yo también.

Mis miedos hablan
y hacen que yo esté callada.

"No te alejes de mí"
pienso.
Pero no puedo pedirte eso.

De hecho,
hazlo si quieres.
Hazlo y será más fácil. 
Hazlo y todo esto
no habrá pasado.

Pero no quiero.
No pienses que quiero.
Sólo no sé.
No sé aceptar
que no te quieres ir.

Desnudo mis verdades.
Tus ojos miran al suelo,
pero no cambia tu expresión.
Nada cambia.
Quizás no es nada nuevo,
quizás ya las conocías.

Me miras,
no te escapas.
No es nada nuevo,
ya habías decidido quedarte.

No entiendo...
Lágrimas.
Aprietas.
Estoy segura.
No entiendo nada,
pero estoy segura.

No te vas.
Es hora de acostumbrarme
a verte permanecer.

viernes, 4 de septiembre de 2020

Movimientos.

Sonríeme.

Sabes que me encanta.

Por eso te miro todo el tiempo,
a ver si así no me pierdo
la fugacidad con la que asoman
tus sonrisas.

Sonríes como un niño
a punto de hacer 
alguna travesura.

Y guiñas el ojo izquierdo
para afinar la puntería,
mientras en tu mente te aseguras
de que vas a volver a ganar.

Disimulas cuando vas a hacer algo
que no tiene ninguna lógica.
No quieres que te vea
saliéndote de lo que tiene un sentido.
Así que te haces el cuerdo
para hacer un poco el loco.

Mueves mucho las piernas
cuando te pones nervioso
porque algo no está saliendo
como planeabas.
Y yo intento cambiar de argumento
para darte calma,
hasta que veo como te quedas quieto
y vuelves a sonreírme.

Y juro que cuando veo esa sonrisa
todo me vale la pena.
Y me siento pequeña
para la marea que se levanta
dentro de mí.

Pero me abrazas,
apretando muy fuerte,
como haces siempre.

Y,
por primera vez en la vida,
dejo de temblar.

miércoles, 26 de agosto de 2020

Me rindo.

Me quiero rendir de una vez.

Yo que nunca soy vencedora

porque siempre me retiro

antes de ganar.

Esta vez me cuesta rendirme.


Pero quiero.

Quiero rendirme

porque no le veo sentido,

porque hay mil razones

por las que podría salir mal.


Porque me comerá tu monotonía,

te asustará mi tormenta,

porque te necesitaré cerca

y tu disparo es de larga distancia.

Siempre seré torpe

en palabras,

acciones 

y piedras.

Y tú no soportas la imperfección.


Sé que nunca seré suficiente,

que nunca me sentiré

suficiente,

que no eres capaz de darme

la seguridad

que te pedí.


Y por eso bajo mi bandera

esperando poder pronunciar

las palabras mágicas:

me rindo.

Y poder

empezar de cero

una vez más.

miércoles, 19 de agosto de 2020

Destino, truco o casualidad.

Me flipa la sensación
de abrir los ojos
y tenerte delante.

De que decidas,
un día más,
entre tanta locura
intentar descifrar la mía.

No sé cómo llegamos hasta aquí
pero me ha encantado cada paso.
Cada miedo
y cada seguridad.

Estoy disfrutando de cada minuto,
porque todo acaba
y no quiero perdérmelo.

Tú no crees en el destino
y yo no creo en las casualidades.
Pero empiezo 
a planificar los resultados
y tú estás dejando
de trucar los dados
y confiando en que el azar
esté de nuestro lado.

Al final me conformo
con que,
destino,
truco
o casualidad,
puedas seguir siendo
lo primero que veo al despertar.

domingo, 2 de agosto de 2020

Buenas noches.

Buenas noches.

Te lo digo en serio.

Tan en serio como los buenos días
y las buenas tardes.

Como todas la veces
que en mi mente deseo
que todo lo que venga para ti
sea bueno,
aunque no te lo diga.

Y sé que lo digo en serio,
precisamente,
porque siento con toda mi alma
que quiero que todo te salga bien
aunque no te salga conmigo.