miércoles, 28 de febrero de 2018

Lo que eres, lo que fuimos y lo que soy sin ti.

Entiendo que eres así.
Eres libertad,
impulsividad,
calma.
Todo en el mismo golpe.
Acepté que eres tú,
con todo
lo que conlleva ser tú.
Eres con tus fallos,
con tus aciertos,
con tu lejanía
y tu cercanía
contrapuestas.
Eres con tu necesidad
de ser siempre el centro de atención,
sobretodo,
de mi atención.
Eres con esa sonrisa
que esconde lágrimas
que nunca te atreviste a llorar.
Eres con esos cuentos
de brujas y demonios
porque tu historia
no la eres capaz de contar.
Eres con tus musas
que te escriben ellas a ti los poemas,
en las estrellas que no ves
durante las noches grises.
Eres rescatando sueños
para ponérmelos en la mesilla,
eres la peor pesadilla
convertida en ideal.
Y yo no tuve escapatoria
más que escapar de allí,
con diez besos que debí haber dado antes.
Y no te solté nunca
porque sentía que la cuerda,
aunque dolía,
era lo suficientemente fuerte
para tirar de los dos.
Y me acostumbré
a tu libertad
siendo libre,
para darme cuenta
de que, en realidad,
liberarme es atarme
de pies y manos
cuando se trata
de estar sin ti.


miércoles, 31 de enero de 2018

Llévame.

Llévame a tus lugares escondidos,
a la casa de los gritos
que me quiere silenciar.

Llévame a los más tristes garitos
dónde varan los perdidos
y encuentran la otra mitad.

Llévame a aquel parque confidente,
no me hagas mirarte ausente
sabes que lo puedo estar.

Llévame a un sitio diferente
dónde sea al fin valiente
y no me de miedo arriesgar.

Llévame a una noche sin medida
rompe mi filosofía,
dame algo en qué pensar.

Llévame a calles desconocidas,
dónde quieras ser mi guía
camino a la libertad.

Llévame rompiendo las cadenas,
siguiendo la luna llena
que es la misma dónde estás

Llévame contigo a dónde sea,
compartamos la certeza
de saber a dónde se va.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Tú.

Me hace gracia que hables de cuidarnos unos a otros, cuando tú no eres capaz ni de cuidarte a ti mismo y te has negado a cuidar a quién te quiere.
Te llenas la boca de palabras a las que no haces justicia.
Pensaba que eras un salvavidas en el naufragio y me equivoqué. Me agarré a ti y dije que sonreiríamos hasta el final. Imaginé un futuro en el que contigo o sin ti acabaríamos sabiéndonos complementarios, aún escapándonos como imanes que se repelen el uno del otro.
No.
Ahora se me escapa una carcajada al pensarlo. Tú y yo... qué idea más tonta.
Tú con tu ego y yo con mi entrega. Al final, todo se trata de ti.
Nunca es tú y yo. Es solo tú. Y yo... ¿yo dónde?
Porque no supiste cuidarme y me desvanecí. Pudiste quererme y preferiste quererte de más. Teníamos el camino allanado en frente de nosotros, no había posibilidad de tropezar... y construiste un muro que nos impidió avanzar..
Y yo ya no estoy, ni estaré. Querías estar tú y estás tú.
Disfrútate.

jueves, 16 de noviembre de 2017

No te escapes.

No te escapes,
quédate.
Yo prometo no alejarme,
al menos no demasiado.
Sólo lo suficiente,
quizás,
para marcar el límite.
No te escapes,
cántame.
Quiero sentir tu voz vibrar
con el viento
y el sonido de la lluvia
apedreando la ventana.
Y que las notas caigan suave
como las gotas
y revivan la tierra
bajo nuestros pies.
Si te oyeran cantar las nubes
sería siempre verano.
No te escapes,
túmbate
con la cabeza en mi regazo
y hablemos.
Hablemos de lo que salió mal,
de lo que nos trajo hasta aquí.
Del mundo y sus miserias.
Qué dura es hoy la vida
y qué cara.
Nosotros que odiamos el dinero
y nos vemos envueltos
en sobres que nos lo piden.
Vayámonos.
Quédate, pero no aquí.
quédate sólo conmigo.
Dónde sea,
dónde seamos,
o dónde podamos ser.
Y pintemos pentagramas
con sonrisas
allá dónde quepan.
Y ganémonos la vida a base de alma,
compartamos a gritos el arte.
Busquemos nuestra paz,
la misma que empecé a recobrar
cuando apareciste.
Qué duro es hoy vivir
y que bonito pensar
que,
por vivir,
nos encontramos.

martes, 7 de noviembre de 2017

IX.

No todos los finales tuvieron un claro principio,
ni todos los principios tendrán un claro final.
La carretera no siempre marca el destino
y si seguimos las huellas de la arena,
no siempre nos llevan a dónde queremos llegar.
Fin y principio.
Pérdida y encuentro.
Es ahí, en la armonía
entre el todo y la nada,
el contigo y el sin mí,
dónde se encuentra el lugar
que pertenece enteramente a uno mismo.
O a muchos.
O a pocos.
Pero siempre pertenece,
siempre tiene dueño.
Porque en el momento en que alguien encuentra el centro,
pone su bandera y no se quiere ir.
Es el sentimiento de saber que es ahí dónde debes estar,
aún sabiendo que no tienes al obligación de estar en ningún lugar.
Dónde debes estar, con quién debes de estar y,
sobretodo,
a dónde debes volver,
año tras año,
vida tras vida,
a encontrar el punto fijo,
engrasar el mecanismo,
experimentar la simetría
y que vuelva, una vez más,
esa palabra a tu mente.
Hogar.
Porque a veces, no tienes que buscarlo.
Ni te viene dado.
A veces te encuentra él a ti.
En mi caso, sólo tuvo que hacerme reír.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Frío.

Tengo la sensación de estar reviviendo.
De que las hojas marchitas
están volando con el viento
y dejando espacio a nuevas flores.
He perdido muchas cosas
a lo largo del tiempo
y dejado muchas personas atrás,
sin pensar que una vez avanzas cuesta abajo,
es muy difícil volver a subir.
Pero, a veces,
se trata de dejar lo que pesa
en la cima de la montaña
para bajar ligeros.
No tolero una sola mentira más,
ni una mala palabra,
que enturbien mi calma.
Por eso, después de morir mil veces,
revivo una más por otro camino.
Me encanta sentir que todo se derrumba,
porque, en el horizonte,
se vislumbra la posibilidad de construír algo nuevo.
De la misma forma que amo el invierno
porque sé que llegará la primavera.
Igual que no puedo dejar de sonreír ante el frío
porque cuando siento la presión de alguien contra mí
haciendo que mi sangre hierva
y note el calor fluyendo por mis venas,
compruebo, de nuevo,
que por muy mal que vaya el mundo
siempre nos pueden curar los abrazos.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Al seco.

Y quise tanto que me cansé de querer.
Tanto,
tanto,
tan fuerte.
Me dolía el pecho de los latidos.

Y quise libre,
quise valiente,
como aquellos que gritaron libertad,
como los que lucharon con valentía por ella.

Quise en grande,
viendo la imagen completa,
obviando los detalles.

Quise desde el hoy,
hasta el mañana,
contando con el ayer.

Quise indefensa,
con barreras agrietadas,
sin un plan de ataque,
más que lanzarme al cuello
al oír el primer beso.

Y quise por lo alto,
desde el cielo,
hasta chocar de lleno
con el suelo.
Quise desde abajo,
una vez me vi con la cara contra el cemento.
Y fue el mismo querer,
que me ayudó a ponerme en pie
sin secuelas.

Me cansé de querer,
y ahora que quieres tú
sin saber lo que quieres,
te deseo que lo que yo quise
te enseñe a querer bien,
aunque hoy yo ya no quiera...
ni quiera querer.